Creative Writing

Mi chica se va

Tengo 35 años, cumplo 36 en dos meses. Tengo dos niños muy pequeños, un marido estupendo, un trabajo y una chica. Ella cuida a los niños mientras trabajamos, porque los dos aun estan todo el día en casa. También limpia, plancha, hace la colada y cocina de vez en cuando.

No puedo imaginar como sería la vida sin ella. Tenerla es clave para nuestro equilibrio como familia y para el bienestar de todos. Menos mal que tenemos a Hanan…

Oh, wait…

Hace dos días nos dijo que se marchaba. Por sorpresa. No nos lo esperábamos en absoluto. Esto nos ha tenido de cabeza en los últimos dos dias.

De repente me veo desempeñando un papel. El de la señora que tiene una chica y se le va. Y ese es un papel de la categoría adulthood que aún no he desempeñado. Todo este episodio desagradable me ha hecho darme cuenta de que estoy verdaderamente enfangada en mi propio personaje de madre treinteañera de hijos pequeños. Hasta ahora este matiz del personaje no se había revelado aun. Si, teníamos una chica trabajando en casa como todo el mundo, pero no era una chica al uso. Era Hanan, era alguien con unos vínculos muy especiales con mi familia. Era casi como esas empleadas de antes de los pueblos, que tenían una relación de años y años con las familias. Se había ido a bruselas con nosotros, se había mudado a Madrid con nosotros, no era una chica cualquiera.

Este twist nos mete más de lleno en nuestros personajes. En el average joe de las working moms with very young children. La tragedia de “la chica se me va”. Y todo esto es lo que pasa a continuación:

- Mi marido calls in sick el primer día que estamos sin ella para quedarse en casa con los niños. Viene mi suegra a echarle una mano.

- Empiezo a escribir whatsapps y preguntar a todo el que pillo por chicas. A mis compañeras de trabajo, a la hermana de mi compañero de trabajo, a compañeras de promoción, a una señora que trabajo en mi casa hace diez años. Mi madre y mi suegra se movilizan.

- Consigo el teléfono de la hermana de Ramona, que es la señora que trabaja desde hace diez años en casa de la amiga de mi compañera de trabajo. Y de la sobrina de Irma, que trabaja desde hace mucho en casa de otra amiga de mi compañera de trabajo. Consigo el telefono de Carina y relleno un formulario online en una agencia de servicio domestico. Me responden a las dos horas. Pero no hago nada mas por esa vía. La vía de la interna Filipina.

- Una compañera de trabajo me dice “yo tengo amigas que cuando se les va la chica lloran”

- Mi hermano me escribe mensajes de animo

- Mi madre quiere venirse a Madrid inmediatamente, coger un tren. Le digo que no se preocupe, le están dando láser para sellarle un desprendimiento de retino y no debe moverse.

- Mi cuñada me escribe mensajes de apoyo. Siento más solidaridad que cuando a mi hijo pequeño de diez meses le diagnosticaron neumonía por segunda vez este invierno. Esto ultimo ocurrio unos tres días antes de que la nanny nos dejara. Recibí menos muestras de afecto y de ánimo. La gente a mi alrededor me miraba entonces con menos compasión.

- Llego al trabajo y me preguntan por la chica, que si he encontrado ya algo. En el café comienzo a pensar en mi nuevo personaje. El personaje al que todos preguntan por su chica.

- Nos dan muy buenas referencias de Mercedes, una señora boliviana que vive en suiza cuidando a dos mellizos de 18 meses. Videollamada con ella por whastapp. Si, parece que esta bien. Hablamos con la señora para la que trabaja ahora que es colombiana. Dice de ella que es muy amorosa y guisa delicioso. Mercedes llega el 15 de marzo y esta´ra con nosotros en casa al principio.

- Nos sentimos ultrajados por el comportamiento de la chica que se va. No va a encontrar ningun sitio donde la traten tan bien como aqui. Esta siendo una desagradecida. Y una tonta. A ver donde acaba. Esto nos mete aun más en nuestros propios personajes.

- Mi suegra viene con su asistenta a casa para quedarse con los niños. A ella le tienen que sacar una muela y se ausenta durante una hora y media.

- Al dia siguiente yo teletrabajo para quedarme con los niños. El día de teletrabajo se convierte en una mañana genial sola con los niños. Hacía mucho tiempo que no ocurría esto. Muchísimo. Creo que de hecho es la primera vez que lo hacemos sin Jorge ser un bebe pequeñísimo. Y quizá incluso si nos remontamos a entonces siga siendo la primera vez que ocurre. Pasar un día los tres juntos. Hacía un día belga, que a nosotros nos va muy bien de vez en cuando. Cielo protector, neblina pero temperatura suave. Hemos ido a probar una ludoteca/guarderia y luego hemos jugado en el parque los tres. En el retiro. Les he dado la comida y se han ido a la siesta. Me doy cuenta de que si estás con los niños dos horas fuera de casa por la mañana tampoco te da tiempo a hacer mucho más hasta la hora de la siesta.

- Pienso que ella ha sentido que yo estaba un poco cansada y un poco descontenta con su trabajo ultimaente. Ese lunes con los niños en pijama a las 3 de la tarde todo revuelto, la casa sin hacer y los biberones sin lavar. Dos días después volvemos de urgencias, Jorge no ha comido y su puré no estaá hecho. El polvo en los pasillos y las habitaciones. LA nevera sucia. El horno por dentro sucio. Los pantalones mios despues de planchados colgados arrastrando en el armario.

Al final pienso en las relaciones que entran en patrones recurrentes. Todas. El desgaste de la rutina. Y me lleva a pensar por ultimo en otro papel que me vi desempeñando hace 5 años de repente. Por sorpresa. El papel de novia que organiza su boda. El Lucía se casa.  Era una sensación parecida. La sensación de verte a ti misma en papeles que has visto muchas veces, que tienes muy identificados y que veías desde fuera con cierta arrogancia antes.  Con condescendencia. Well, bump, there you go.


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